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| A watercolor by Herbert Rudeen illustrates Tristán de Luna's historic landing at Pensacola Bay in August 1559. De Luna's failed plan to establish a Spanish presence along the lower Atlantic coast., the Gulf Coast, and the interior of the Southeastern included the colonization of Ochuse (Florida), Coosa (Georgia), and Santa Elena (South Carolina). (courtesy of Pensacola Historical Society, Pensacola) |
Tristán de Luna y Arellano, 1519 – 1571
A mediados de agosto de 1559, una flota española zarpó hacia la actual bahía de Pensacola (Pensacola Bay), llevando a 1,500 colonos para un nuevo y ambicioso proyecto de colonización. Dirigía la expedición Don Tristán de Luna y Arellano, español de nacimiento y veterano de las primeras exploraciones y colonizaciones de la Nueva España, cuya fama y fortuna dependía del resultado de este nuevo intento de colonizar Florida. Cinco semanas después, en la noche del 19 de septiembre de 1559, un violento huracán azoto la zona hundiendo siete de los diez barcos fondeados en la bahía sentenciando la expedición al fracaso.
Esta expedición fué planeada cuidadosamente y financiada substancialmente por la Corona española, organizada en la Nueva España (actualmente México) y prometía ser la primera colonia española que se lograba establecer con éxito en lo que es en el presente el sudeste de los Estados Unidos. Hubiese sido una plataforma de lanzamiento para las expediciones por tierra de la costa Atlántica de la actual Carolina del Sur y una posición establecida por España en Norteamérica. Cuando la flota zarpó de Veracruz el 11 de junio de 1559, los 500 soldados y los 1,000 colonos llevaban suficiente provisiones, equipos, suministros, armamentos y todo los necesario para establecer una nueva colonia en la bahía de Pensacola. Llevando además en los buques de carga, que eran parte de la flota, comida almacenada para un año.
Durante el curso de la tormenta la mayoría de las embarcaciones se fueron a la deriva, encallándose unas y hundiéndose otras, perdiendo la vida un gran número de personas así como todos los suministros y almacenes de comida. Solo tres barcos quedaron a flote y la carga flotaba esparcida en las aguas. Los colonos trataron de rescatar los restos del naufragio pero todo fue inútil. Después de esta catástrofe, los sobrevivientes estaban atrapados y la expedición de Luna se transformó de una audaz aventura colonial, en una operación de rescate. En los meses siguientes todo el trafico de barcos entre Veracruz y Pensacola estaba enfocado en asistir a los desgraciados colonos. Llevados por el hambre se trasladaron tierra adentro hasta un poblado de nativos a lo largo del río Alabama, desde donde al final se vieron forzados a enviar un destacamento de soldados cientos de millas río arriba, hasta el borde de la cadena de los Apalache en el noroeste de Georgia, canjeando cualquier cosa que tuviesen por maíz y otras provisiones de comida. Cuando los remanentes de la expedición se retiraron en 1561, la colonia de Tristán de Luna se unió al grupo de anteriores aventureros fracasados en el sudeste de los Estados Unidos. A pesar de haber hecho peticiones formales a la corona española, de Luna nunca se recuperó económicamente y murió como un indigente en la ciudad de México en 1573. En el transcurso de los siglos siguientes los siete barcos naufragados se hundieron tranquilamente en la arena y en el barro de la bahía de Pensacola, escondidos del mundo moderno, hasta los descubrimientos del 1992 y 2006 de dos de las embarcaciones que son conjuntamente el primer naufragio conocido de Florida y el segundo más antiguo de Norteamérica.
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